Sangre, Sudor y Hierro

Reconquista e Hispanidad

El Cid y su Juventud. Al servicio de Sancho II de Castilla

Rodrigo Díaz, muy joven, sirvió al infante Sancho, futuro Sancho II de Castilla. En su séquito fue instruido tanto en el manejo de las armas como en sus primeras letras, pues está documentado que sabía leer y escribir. Existe un diploma de dotación a la Catedral de Valencia de 1098 que Rodrigo suscribe con la fórmula autógrafa «Ego Ruderico, simul

La Batalla de Bairén; El Cid y Pedro I de Aragón contra los Almorávides

La batalla de Bairén se libró entre las fuerzas de Rodrigo Díaz el Campeador, en coalición con las de Pedro I de Aragón, contra los almorávides de Muhammad ibn Tasufin. Rodrigo Díaz, que el 17 de junio de 1094 había conquistado Valencia,​ y Pedro I de Aragón se habían reunido en junio de 1094 en Burriana para concertar una alianza a fin de hacer frente a los almorávides. En virtud de este

El Cid; La Conquista de Valencia y su muerte

Tras el verano de 1092, con el Cid aún en Zaragoza, el cadí Ibn Ŷaḥḥāf, llamado por los cristianos Abeniaf, con el apoyo de la facción almorávide, promovió el 28 de octubre de 1092 la ejecución de al-Qadir, tributario y bajo la protección de Rodrigo, y se hizo con el poder en Valencia. Al conocer la noticia, el Campeador

El Cid; El segundo destierro

Reconciliación con Alfonso VI El 25 de mayo de 1085 Alfonso VI conquista la taifa de Toledo y en 1086 inicia el asedio a Zaragoza, ya con al-Musta’in II en el trono de esta taifa, quien también tuvo a Rodrigo a su servicio. Pero a comienzos de agosto de ese año un ejército almorávide avanzó hacia el interior del reino de León, donde Alfonso se

El Cid; El primer destierro al servicio del Taifa de Zaragoza y la reconciliación con Alfonso VI

Primer destierro: al servicio de la taifa de Zaragoza Sin descartar del todo la posible influencia de cortesanos opuestos a Rodrigo Díaz en la decisión, la incursión del castellano contra el territorio de al-Qadir, el régulo títere de Toledo protegido de Alfonso,​ le causó el destierro y la ruptura de la relación de vasallaje. A finales de 1080 o principios

La Genealogía del Cid

Menéndez Pidal, en su obra La España del Cid (1929), en una línea de pensamiento neotradicionalista, que se basa en la veracidad intrínseca de la literatura folclórica de cantares de gesta y romances, buscó a un Cid de orígenes castellanos y humildes dentro de los infanzones, lo que cuadraba con su pensamiento de que el Cantar de mio Cid contenía una esencial historicidad. El poeta

La Etimología del nombre del CID

Por el cognomento de «Campeador» fue conocido en vida, pues se atestigua en 1098, en un documento firmado por el propio Rodrigo Díaz, mediante la expresión latinizada «ego Rudericus Campidoctor». Por su parte las fuentes árabes del siglo xi y principios del xii lo llaman الكنبيطور «alkanbīṭūr» o القنبيطور «alqanbīṭūr», o quizá (teniendo en cuenta la
error: ¿Eres una agente al servicio del Emperador?